domingo, 13 de agosto de 2017

DE UN RUSO BLANCO Y UN MEJICANO VILLISTA


El exilio, es curiosa la historia, nos trajo hasta esta villa a dos personas, un ruso y un mejicano, que de una manera u otra plasmaron en su obra la visita, creo que radicalmente opuestas sus ideas políticas pues uno, el ruso, luchó con el Ejército Blanco, prozaristas que se enfrentaron a las fuerzas comunistas que surgieron con la revolución rusa; y el otro, el mejicano, muy joven se alistó voluntario en las fuerzas de Pancho Villa. Uno, el ruso, nos dejaría pintadas una serie de preciosas láminas y el otro, el mejicano, aunque no las conoció pues su visita fue anterior, bien les pega la frase que escribió sobre el pueblo en sus "Crónicas de mi Destierro":
















"...Luego, bajo un claro lunar indescriptible, Torrelaguna cobra, mientras la recorremos, la fisonomía fantástica de una ciudad que se desmorona, que se desgrana de modo inexplicable al lado de su río...Su antiguo vigor medieval parece seguir liquidándose después de una bancarrota prolongada durante siglos..."


Son MIGUEL OURVANTZOFF y MARTIN LUIS GUZMÁN, no hace falta decir cual es el ruso y cual el mejicano.

18 comentarios:

Cayetano dijo...

Ya veo que tu localidad acoge a gente de todo tipo y condición: revolucionarios y reaccionarios.
Y no, no se ve claro cuál es el mexicano en la foto. Jejeje.
Disfruta de tus vacaciones tú que puedes.
Un saludo.

CarmenBéjar dijo...

Personajes unidos solamente por un azar del destino: compartieron sin saberlo el mismo lugar para vivir durante un tiempo. Torrelaguna es un buen lugar para vivir descansando de la vorágine de los recuerdos.
Saludos

Igor dijo...

Anda, cojonuda esa cita de el mejicano que vino a visitaros. Muy poética. Y esas láminas, quién las pudiera hacer, del zarista ruso blanco. ¿Es, en definitiva, Torrelaguna, un imán?
Saludos.

Eduardo de Vicente dijo...

Muy acertada la frase quew todavía estaría vigente en algunos históricos edificios.
Saludos Igor.

larami dijo...

No se si Torrelaguna es un imán, pero quien va, vuelve. A nadie deja indiferente. Y a los expuesto en este blog me remito. Buenas vacaciones, amigo.

Eduardo de Vicente dijo...

Gracias Larmi, si hubiesemos conservado sus murallas, bodegas y algunos edificios ¿que sería esto?. La frase de Guzmán es para tenerla muy en cuenta.

Saludos.

◊ Dissortat ◊ dijo...

Me quedo con la imagen. No tiene desperdicio.

Salud!

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Como Dissortat, creo que la foto es buenisima y desde luego sin desperdicio.
Saludos!

RETABLO DE LA VIDA ANTIGUA dijo...

Ahí está la Historia y sus veleidades.

Saludos.

Eduardo de Vicente dijo...

Dissortat, Lorenzo, las láminas son realmente bellas.

Salud y saludos.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

¿Qué o quién no habrá pasado en o por Torrelaguna? Un abrazo.

Eduardo de Vicente dijo...

Caprichosa que a veces es la Historia, Retablo...

Saludos.

Eduardo de Vicente dijo...

Pues mira Dlt que pienso que pasaban más personajes históricos en siglos anteriores, sobre todo del XIV al XVIII, por como estaban la red de cañadas y caminos, luego con la construcción de las carreteras nacionales nos quedamos como un poco apartados en este rinconcito.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Me decía ¿Ya ha vuelto Eduardo? Ya he leído que continuas en el descanso. Cada vez me sorprende más Torrelaguna.
Un abrazo

Eduardo de Vicente dijo...

Estoy Paco todo el mes de Septiembre de vacaciones y he decidido también darme un descanso bloguero, con lo que mis entradas y comentarios a otros blogs serán escasos.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Yo también Eduardo hasta octubre, pero ya sabes, vacaciones en ésta que tu conoces aunque sea de la mili. Con alguna escapada "en tren botijo" (es un decir) a la costa.

Mari-Pi-R dijo...

Las láminas son de gran interés artístico y más siendo de la mano de dos extranjeros.
Un abrazo.

J. Eduardo V. G. dijo...

Hola Mari-Pi-R, Miguel Ourvanzoff pintó una colección de 19 láminas sobre el pueblo que publicó en 1957 y se encuentran en la Sala Goya de la Biblioteca Nacional de Madrid. Martin Luis Guzmán escribió en su libro CRÓNICAS DE MI DESTIERRO de 1926 algunas líneas de su visita al pueblo de las que extraje esa cita. Faltaban esos datos en esta entrada que los tenía por ahí en otras que ya hice de ellos.
Un abrazo.