
BARTOLOMÉ CARRANZA, nació en Miranda de Arga (Navarra) en 1503, dominico, llegó a ser Arzobispo de Toledo y tuvo el proceso inquisitorial más famoso y largo del s.XVI, por unas obras que escribió a las que con el tiempo se consideró luteranas, pese a conocer al rey Felipe II y ser amigo personal de la princesa su hermana.
Sus "Comentarios sobre el catecismo cristiano" fueron considerados herejía, en un proceso que tenía también mucho de envidias y luchas eclesiásticas.
El proceso llegó a ser tan importante, empezó en 1559 con su detención en Torrelaguna, que el propio Papa intervino enfrentándose a Felipe II, solicitando que fuera en Roma donde Carranza fuese juzgado, cosa que consiguió en 1567 después de unos años y gestiones, ante el miedo a que la Inquisición hiciera una de las suyas. Seguido el proceso en Roma fue declarado inocente, pero condenado a abjurar de parte de su obra, suspendido de sus funciones y seguir recluido en un convento, al final de su vida por propia voluntad.
Murió en Roma con 73 años, de los cuales había pasado sus últimos diecisiete en prisiones.
Hecho este resumen de su vida, ahora solo pretendo resumiros, los hechos físicos que llevaron a su detención en Torrelaguna en el palacio de Salinas y que son contados con mayor profundidad y detalles por MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO en su "HISTORIA DE LOS HETERODOXOS ESPAÑOLES".
El 8 de abril de 1559, el fiscal de la Inquisición pidió contra Carranza prisión y embargo de bienes: "por haber predicado, escrito y dogmatizado muchas herejías de Lutero". El rey que estaba fuera de la península, confirmó el 26 de junio el acuerdo, encargando se tuviese respeto y consideración a la dignidad del arzobispo y convino con su hermana que lo llamara a Valladolid para evitar el escándalo. La princesa lo hizo así en 3 de agosto y el 6 recibió la carta el arzobispo, que contesto que iría, deteniéndose tanto en los lugares de su diócesis que el 14 estaba aún en Alcalá, Fuente el Saz, Talamanca así hasta el domingo 20 de agosto que entró en Torrelaguna con sus ayudantes y sirvientes, donde como ya conocían la noticia fue agasajado, al igual que en los demás pueblos por donde entraba, pues le apreciaban y el se dirigía con calma hacia Valladolid, esperando quizá que el rey llegara pronto a la península para salvarle, pero el 17 de agosto ya se había dado orden definitiva de prisión, vista la tardanza del reo y el "temor verosímil de fuga".
El martes de madrugada el inquisidor Diego Ramírez, amaneció a media legua de Torrelaguna con cien hombres, que escondió en las frondosas arboledas de la orilla del Malacuera, haciéndoles antes un breve razonamiento sobre la necesidad de obedecer al Santo Oficio en cualquier coyuntura, pues se podía temer una revuelta, por lo que ya sigilosamente había puesto en prisiones al gobernador de las tres villas arzobispales, a los alcaldes, justicias y alguaciles del lugar, que tenía como afectos a Carranza y podían estorbar el golpe.
Llegada la hora convenida se dirigieron donde se encontraba Carranza, repartiéndose los guardias por puertas y escaleras, hasta que acostado, oyó ruidos, preguntó ¿quién llama? y respondieron: ¡Abrid al Santo Oficio!.