Hasta que en 1796, Edward Jenner en Inglaterra empezó a probar y desarrollar un método que ya era conocido en algunas comunidades de Turquía y era pinchar con agujas impregnadas en pus de viruela de las vacas con lo que la persona quedaba inmunizada.
La vacunación en España se extendió desde primeros del s. XIX, en 10/5/1802, se comunicaba desde El Vellón, las incidencias y vacunaciones realizadas en ella y otros sitios como El Molar, Pedrezuela y Torrelaguna de una forma sencilla y rudimentaria. En el caso de Torrelaguna nuestro vecino Juan Calleja, fue hasta El Molar a inocularse del virus, siendo extentido a la población por el cirujano Anastasio de Cuevas.

Esta forma de vacunarse tuvo repercusión hasta en los sistemas coloniales: como el español y el inglés. Con respecto al español, hacia 1803 el rey de España decidió introducir la vacunación en las colonias americanas por lo que se hizo la expedición Balmis en referencia al médico español Francisco Javier de Balmis, fue una expedición de carácter filantrópico que dio la vuelta al mundo y duró de 1803 hasta 1814. Así, 22 niños que no habían sufrido la viruela se enrolaron y 2 de ellos fueron vacunados. En el viaje, dos niños distintos fueron vacunados a partir del par precedente, repitiéndose la operación cada diez días, y así la vacuna llegó activa al puerto de Caracas, en Venezuela. Allí, la expedición se dividió en dos; una parte se dirigió a Sudamérica, donde más de 50.000 personas fueron vacunadas sólo en Perú, y un segundo barco recogió otros 26 niños y extendió la cadena rodeando el Cabo de Hornos, hacia las Filipinas, Macao y Cantón. Desde esos puntos, misioneros ingleses y americanos llevaron la vacuna al interior de China.
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