
FOTO: VALDEPEÑAS DE LA SIERRA (GUADALAJARA)
La rebelión de los moriscos del antiguo Reino de Granada de 1568, descendientes de los múdejares que quedaron en España tras la toma del último reino musulmán de la península por los Reyes Católicos, a los que Carlos I había concedido en 1525, un plazo de cuarenta años para el abandono de sus prácticas y que relativamente hasta 1565 se les había dejado en paz y ahora se les volvía a presionar fiscalmente, añadido a una crisis de la industria de la seda, principal fuente de prosperidad de los moriscos granadinos, fueron los principales motivos de esta rebelión que sofocó el hermano, por parte de padre, de Felipe II, Juan de Austria.
Felipe II mandó pedir a los corregidores del reino relaciones para repartir los moriscos vencidos por todo el territorio español, de manera que siendo posible no hubiera más de una familia en cada pueblo. Así de las informaciones pedidas al corregidor de Uceda sobre los vecinos, parroquias y oficios en los que los moriscos puedan trabajar y ganarse la vida; se mandaron algunos moriscos a las tierras del Común de Uceda (Guadalajara), concretamente quince a Valdepeñas de la Sierra, seis a Alpedrete de la Sierra, seis a Tortuero y cinco a Valdesotos.

FOTO: CÁSTARAS (GRANADA)
Esta expulsión de algunos al norte de Africa y los más repartidos por diferentes lugares de la península ocasionaron un drástico despoblamiento de toda La Alpujarra granadina por lo que hubo que poblarla con colonos cristianos del resto de España y en el municipio granadino de Cástaras, compuesto por las poblaciones de CÁSTARAS Y NIELES, se conserva información de todos los que optaron a este repoblamiento y las tierras que les tocó en suerte en 1574, entre los que se encuentra el torrelagunense SEBASTIÁN DEL CAMPO y su familia compuesta de seis miembros.

FOTO: NIELES (GRANADA), "donde le tocó al paisano el repartimiento".













