jueves, 23 de diciembre de 2010

DOÑA MARIANA DE AUSTRIA Y LAS RELIQUIAS DE SAN ISIDRO Y SANTA MARÍA DE LA CABEZA

Hoy que se cumplen 376 años del nacimiento de Mariana de Austria (23/12/1634 - 16/5/1696), aprovechando "la llamada" del blog: "Reinado de Carlos II", para conmemorar dicho nacimiento, he encontrado una pequeña relación con Torrelaguna de esta reina de España, esposa de Felipe IV y madre de Carlos II "El Hechizado", reina devota que hizo mover mucho las reliquias de los santos Isidro y su esposa la torrelagunense María de la Cabeza, llevándolas a palacio con el propósito de que quizá ayudaran a sanar a su hijo, el joven y delicado rey. Reliquias, las de la santa, que en 1645 costaron un motín el sacarlas de Torrelaguna y que otro día hablaremos de ello.

María Toribia esposa de San Isidro regresó a Caraquiz, pedanía de Torrelaguna tras la muerte del Santo, donde hizo vida de ermitaña. Murió con fama de santidad un ocho de septiembre entre los años 1172 y 1180. Fue enterrada en la ermita de Santa María, en la que por haberse colocado su cabeza en una urna en el altar, fue llamada ermita de "Santa María de la Cabeza". Allí permaneció por espacio de cuatrocientos años.
Los primeros documentos que poseemos sobre sus huesos datan de la visita de 10 de marzo de 1596. La reliquia de la Cabeza estaba situada en una urna debajo de la peana de la Virgen, cerrada con llave, tras una reja de hierro con candado. La caja era dorada. El 13 de marzo del mismo año decidieron buscar el resto de sus huesos en el lugar en el que fue enterrada: la sacristía a espaldas del altar mayor. Encontrados éstos, los médicos vieron que estaban blancos y tersos, con su médula o tuétano blanda y suave. Junto a ellos la mandíbula inferior que faltaba en la cabeza colocada en la urna del altar. Las reliquias fueron llevadas al convento franciscano de Torrelaguna, donde permanecieron en su sacristía.

En 1645 la Villa de Madrid solicitó las reliquias para tratar de la canonización de la esposa de San Isidro, motivo por el que unos regidores del Concejo de la Villa fueron a Torrelaguna para hacerse cargo de ellas que estaban depositadas en una urna de ébano y marfil, donada por Fernando de Mendoza, señor de Torote, en 1615.
El 27 de febrero de 1645 se colocaron en el archivo de la Casa Consistorial de Madrid, que se encontraba aún en obras. Con este motivo se abrió la urna y se colocaron los huesos y cabeza en un cofre forrado de terciopelo carmesí con galones y clavazón de oro.

Las reliquias fueron examinadas el 13 de noviembre de 1693 por el cardenal Portocarrero, por mandato de Inocencio XII para el reconocimiento jurídico de los restos de la Santa, en el Salón Principal de la Casa Consistorial, con asistencia de Carlos II, su esposa Maria Ana de Neoburgo y su madre Mariana de Austria. Abierta el arca grande de hierro en que se veían las armas imperiales al lado derecho y las del rey al izquierdo, se halló el cofrecito que contenía las reliquias. Examinaron los restos, cuya descripción es la siguiente: "Una calavera envuelta en una cofia de oro y de seda, dos pedazos de huesos grandes llamados homoplatos a los cuales falta una notable porción, otros dos pedazos grandes de hueso isquio del que también falta parte considerable, la mitad del hueso fémur de la parte superior, otro medio fémur de la parte inferior, una canilla entera de la pierna llamada tibia, medio hueso ayutorio, media canilla de la cara del lado izquierdo, otro pedazo de hueso que pareció ser ayutorio de tamaño de una cuarta el cual por estar roto en los dos extremos no pudo conocerse fijamente a qué parte pertenecía, finalmente había varios pedacitos de huesos mezclados y mixturados a polvo y esparcidos como fragmentos de ellos".

Terminadas las obras de la Casa de la Villa, las reliquias de Santa María de la Cabeza se colocaron en el Oratorio, donde permanecieron hasta 1769. Acompañaron en Palacio a Carlos II en su última enfermedad.

Con respecto a las reliquias de San Isidro, encontrándose enferma la reina Maria Ana de Neoburgo en el año 1691, fue trasladado a Palacio el cuerpo incorrupto de San Isidro. Mejorando su salud, el 28 de enero de 1692 con asistencia de Carlos II, la reina entregó en acción de gracias una nueva arca de nogal, guarnecida de filigrana de plata sobre tela encarnada de seda con ocho aldabones y cinco remates de plata que se ponen sobre el plano superior, con nueve cerraduras. En 1693 hallándose enferma Doña Mariana de Austria, fue llevado el cuerpo de San Isidro a la iglesia de Santa María en solemne procesión, pasando por Palacio para que la reina le venerara. La enfermedad de Carlos II en 1696 hizo llevar el cuerpo de San Isidro a Palacio durante unos días. Publicada la mejoría del Rey, se hizo una solemne procesión de acción de gracias el 1 de octubre, con salida de la iglesia de Santa María y regreso a su Real Capilla.
Con ocasión de estas aperturas durante el reinado de Carlos II, el cerrajero del Rey, llamado Tomás, tomó ocultamente un diente del santo. El suceso se descubrió cuando lo ofreció al Rey, quien lo agradeció mucho, teniéndolo bajo su almohada también en su última enfermedad.

Bibliografía: resumo estos hechos sobre las reliquias de los santos de la pág. web: "Cuerpo Incorrupto - R.M.I.P. Congregación de San Isidro".

14 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

José Eduardo en primer lugar gracias por colaborar, en segundo interesante entrada. No conocía el trajín de reliquias santiles entre Torrelaguna y la Villa y Corte...San Isidro y san Diego de Alcalá fueron los santos predilectos de la Casa de Austria y raro fue en la enfermedad en la que no estuvieran presente junto a la real persona...

Un saludo.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Carolvs, la esposa de San Isidro era de Torrelaguna y el santo vivió con ella aquí huyendo del acoso almorávide sobre Madrid y trabajando en las tierras de los Vargas. Sobre estos personajes ya iré metiendo alguna entrada más.

Saludos y a tu disposición para nuevas conmemoraciones.

PACO HIDALGO dijo...

Es increible el importante peso que tuvo Torrelaguna en la historia; desconocía totalmente que la esposa de San Isidro fuera de allí, y todo el ajetreo de los restos mortales de ella y su marido a la corte, aunque sí sabía la debilidad de la casa real española por las reliquias, muy propio de un país ultrarreligioso en plena contrarreforma.
Sigo sabiendo más. Te deseo lo mejor para los próximos días y mucha ventura en el año venidero. Un cordial saludo desde ArteTorreherberos.

La Dame Masquée dijo...

Cualquiera quería ser santo en la epoca, monsieur. Te descuartizaban el cadaver en un santiamen, que barbaridad. Era dificil juntar todos los pedazos de uno.
Una tema muy original para conmemorar a doña Mariana, monsieur. Resulta muy interesante.

Feliz dia

Bisous

Senovilla dijo...

Me gustó mucho esta historia que desconocía.
Feliz Navidad.
Un abrazo.

Cayetano dijo...

¡Qué trajín se traían con los restos de los huesos! ¡Así no hay difunto que descansara en paz! Hasta un diente del santo debajo de la almohada de Carlos II. ¿Qué esperaba? ¿Que viniera el ratoncito Pérez? La historia, además de divertida, es un pelín macabra.
Un saludo.

Jorge García Torrego dijo...

Antes eran los Santos y sus tejemanejes y hoy las Belenes Esteban y demás...Casi prefiero a los primeros!
Un saludo!

Retablo de la Vida Antigua dijo...

El culto a María de la Cabeza, como la he visto en documentos del XVII, estuvo muy extendido en aquellos años. La descripción de todo lo que rodeaba a las reliquias como cofrecillos, terciopelos, etc., me parece de una perfecta expresividad sobre la naturaleza de religiosidad de la época.

Un saludo y Felices Pascuas.

El Gaucho Santillán dijo...

Excelente.

Cuando naciò Carlos II, tenìa una pluma del Arcàngel Gabriel, recordemos.

Buena narraciòn.

Un abrazo.

CarmenBéjar dijo...

Muy interesante el relato de las idas y vueltas de tan importantes reliqiuias. No sabía que Santa María de la Cabeza reposara en lugar tan cercano a Torrelaguna. De todos modos el interés por las reliquias durante los siglos XVI y XVIII a veces se convertía en coleccionismo. Y si no sólo hay que ver la cantidad de huesos santos que aglutinó Felipe II en El Escorial. Entonces valían más que un incunable, un lingote de oro o la más valiosa pieza de arte.

Saludos y feliz navidad

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

He llegado tardísimo a casa y voy contrareloj leyendo los interesantisimos artículos de hoy. Y llego al tuyo saliendo ya del día del cumpleaños de la reina homenajeada. No es la primera vez ni soy el único en decirlo, pero es impresionante la cantidad de hechos historicos relacionados con Torrelaguna que nos cuentas. De verdad, cuando vaya a Madrid, me voy a dar un paseo por ella. Un gran abrazo José Eduardo con mis mejores deseos en estas fiestas.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Felices fiestas y próspero año nuevo a todos los comentaristas de todas las entradas de este blog que pronto cumplirá un año.

Desde Torrelaguna, besos, abrazos y saludos.

Paco Muñoz dijo...

"cumplirá un año" y muchos más José Eduardo. Cada vez está más animado y tienen un gran interés las aportaciones que le haces. Felices Fiestas y un abrazo.

Paco

Anónimo dijo...

Saved as a favorite, I love your blog!

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